Nelson Mandela
Psiquiatría para tratar las adicciones (trastorno por uso de sustancias)
Según el último Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (datos de 2022), de los españoles de entre 15 y 64 años, el 64,5% consume alcohol al menos una vez al mes, y el 33,1% tabaco consume tabaco a diario. Al menos una vez al mes, el 8,6% consume cannabis. Y al menos una vez al año, el 2,4% ha consumido cocaína. El resto de drogas como pueden ser por ejemplo éxtasis, anfetaminas o alucinógenos, tienen una prevalencia más baja, inferior al 1% en los últimos 12 meses.
Y respecto a la adicción al juego, el informe sobre trastornos comportamentales de 2022 nos habla de que un 4,5% de la población de 15 a 64 años ha jugado con dinero online y presencial en los últimos 12 meses, con una marcada diferencia entre hombres y mujeres, 6,8% frente a 2,3% respectivamente.
¿Qué son las adicciones o el trastorno por uso de sustancias?
Las adicciones son enfermedades caracterizadas por la búsqueda y el consumo compulsivo de sustancias o la realización de determinados comportamientos, a pesar de las consecuencias negativas que conllevan. Esta conducta repetitiva y compulsiva, motivada por la búsqueda de placer inmediato o la evitación del malestar, lleva a la pérdida de libertad de elección y al deterioro de diversas áreas de la vida.
Se asocian con cambios neurobiológicos a nivel cerebral que afectan el control de los impulsos, a aspectos relacionados con la motivación y a la experiencia de recompensa que la persona recibe al realizar el acto. De forma progresiva, se experiencia más necesidad de uso o aumento de un deseo intenso de consumo, también llamado “craving”, consiguiendo después del acto una menor respuesta cerebral a la sustancia. Es fácil imaginar que en un intento de seguir aumentando la experiencia de la recompensa, haya una tendencia clara al aumento de la conducta problemática, manteniéndola en el tiempo..
Esta dependencia psicológica y conductual hacia una sustancia o adicción comportamental como puede ser el juego patológico, los atracones de comida o el uso inadecuado de pantallas, genera una pérdida progresiva del autocontrol y afecta la vida cotidiana del individuo. Respecto a esto último, supone interferencia en todas las áreas importantes de la persona, como el área laboral, familiar y también a nivel psicológico, con experiencia de pérdida de control, indefensión y baja autoestima. En el medio plazo, presentar una problemática de trastorno por uso de sustancias o una adicción comportamental, se asocia con mayor riesgo de problemas legales, deudas económicas y asociación de otros problemas de salud física como son los accidentes cardiovasculares, los traumatismos, la diabetes mellitus, etc.
Qué tipos de adicciones existen y ejemplos
Las adicciones se pueden clasificar en dos grandes grupos:
1. Trastorno por uso de sustancias
- Alcohol: su consumo excesivo puede llevar al desarrollo de dependencia y problemas de salud.
- Tabaco: la nicotina genera una alta dependencia y está asociada a diversas enfermedades.
- Drogas ilegales: como cannabis, cocaína, heroína o anfetaminas, entre otras.
2. Adicciones comportamentales
- Juego patológico (ludopatía): apuesta compulsiva en juegos de azar.
- Uso problemático de internet y videojuegos: uso excesivo que interfiere en la vida cotidiana.
- Compras compulsivas: necesidad incontrolable de comprar.
- Ingestas de comida compulsivas o atracones: experiencia de descontrol en la que ingiere grandes cantidades de comida o lo hace de forma muy rápida.
¿Por qué tienes una adicción?
Las causas de las adicciones son multifactoriales, resultando de la interacción de diversos elementos. Por un lado están los factores genéticos, es decir, existe una predisposición hereditaria a tener un rasgo impulsivo, y también a tener alteraciones en el circuito de recompensa cerebral, que es el que aumenta el riesgo de desarrollar la dependencia.
Y por otro lado están los factores psicológicos, como la presencia de otros trastornos mentales (por ejemplo, tener una depresión asociada, un trastorno obsesivo compulsivo o problemas de personalidad), y los factores sociales, como el entorno familiar, la presión de grupo o el estrés académico o laboral, que son también factores importantes.
En algunos casos, el consumo también puede aparecer como una forma de aliviar temporalmente recuerdos, hiperactivación emocional o malestar asociado a experiencias traumáticas. Cuando existe esta relación, es importante valorar si hay un trastorno por estrés postraumático u otra dificultad emocional de base que esté manteniendo la adicción.
Además, hay que tener muy presente que no todo el mundo tiene la misma facilidad de acceso a determinadas sustancias o comportamientos adictivos.
¿Cómo puedes identificar una adicción?
Algunos de los signos más evidentes que pueden indicar la presencia de una adicción son:
- Pérdida de control: incapacidad para limitar el consumo o la actividad.
- Tolerancia: necesidad de aumentar la dosis o la intensidad para obtener el mismo efecto.
- Síndrome de abstinencia: síntomas físicos o emocionales al reducir o cesar el consumo o la actividad, como náuseas, temblor, ansiedad, sudoración, cefalea, problemas de sueño o empeoramiento del insomnio.
- Desinterés por otras actividades: abandono de hobbies, responsabilidades laborales o académicas.
- Persistencia a pesar de las consecuencias: continuar con la conducta a pesar de problemas de salud, financieros o sociales.
En algunas personas, la abstinencia o la pérdida de control sobre el consumo puede acompañarse de ansiedad intensa, sensación de amenaza o incluso crisis de pánico.
¿Cómo se tratan las adicciones?
Debido a las diferentes características biológicas, psicológicas y del contexto familiar o social de la persona, el tratamiento deber ser integral y personalizado. No obstante, el mismo suele incluir:
- Psicoterapia y terapias conductuales: ayudan a modificar actitudes y comportamientos relacionados con la adicción, enseñando habilidades para manejar situaciones de estrés y prevenir recaídas.
- Intervenciones farmacológicas: uso de medicamentos para reducir los síntomas de abstinencia, disminuir el deseo o tratar otras problemáticas de salud mental presentes.
- Apoyo psicosocial: terapia de grupo, terapia familiar y redes comunitarias que brindan contención y acompañamiento.
¿Cuándo consultar con un psiquiatra por adicciones?
Consultar con un psiquiatra especializado en adicciones es clave cuando aparecen estos signos:
- Experimentas pérdida de control sobre el consumo o la conducta, incluso cuando intentas reducirlo sin éxito.
- Tus hábitos están generando problemas significativos en tu vida diaria (laboral, familiar o social).
- Estás teniendo síntomas de abstinencia, malestar intenso o ansiedad al intentar dejar o disminuir el consumo.
- El consumo o comportamiento te está provocando riesgos para tu salud física o emocional.
- Sientes que la adicción está interfiriendo con tus relaciones o con tu bienestar general.
- Has tenido recaídas repetidas a pesar de tus esfuerzos por dejarlo.
- Otros tratamientos o apoyos (familiares/amigos) no han sido suficientes para mantener el cambio.
Buscar ayuda profesional no es un signo de debilidad, sino un paso fundamental para abordar una adicción de forma estructurada y con apoyo clínico adecuado.
¿Qué voy a mejorar tratando la adicción?
Abordar adecuadamente una adicción ofrece múltiples beneficios:
- Mejora de la salud física y mental reduciendo los riesgos asociados al consumo o comportamiento adictivo.
- Reparación de relaciones interpersonales recuperando la confianza y fortalecimiento de los vínculos familiares y sociales.
- Estabilidad económica y laboral mejorando el desempeño profesional y reduciendo los gastos asociados a la adicción.
- Incremento de la calidad de vida con una mayor bienestar general y satisfacción personal.