“Comer en exceso o dejar de comer no es sobre la comida. Se trata de lo que nos está comiendo por dentro.”
Geneen Roth

Psiquiatría para TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria)

Según la SEGM (Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia), los trastornos de la conducta alimentaria son la tercera enfermedad crónica más frecuente entre adolescentes en España. Del 4,1% al 6,4% de mujeres entre 12 y 21 años sufren algún TCA, mientras que la prevalencia en hombres de la misma edad es solo del 0,3%.

Y a nivel mundial, según un estudio publicado en Pubmedla cantidad de casos de TCA se ha duplicado en los últimos 18 años. La prevalencia aumentó del 3,4% al 7,8% de la población entre los años 2000 y 2018.

¿Qué es un TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria)?

Los TCA se caracterizan por patrones persistentes de comportamientos alimentarios no saludables y preocupaciones excesivas por el peso y la imagen corporal. Estas conductas pueden llevar a complicaciones médicas severas afectando la salud física y psicológica del individuo, así como su calidad de vida en general.

Estos patrones disfuncionales en la la regulación del apetito y la percepción del propio cuerpo están profundamente influenciados por factores emocionales, cognitivos y sociales (además de posibles alteraciones neurobiológicas que afectan la toma de decisiones y el control de impulsos), en los que la presión social y los estándares de belleza juegan un papel clave en su desarrollo y perpetuación.

Los TCA incluyen conductas restrictivas, compulsivas o compensatorias en la alimentación, y más que un problema con la comida, son un mecanismo para manejar emociones difíciles, lo que requiere un abordaje integral que combine tratamiento médico, psicológico y apoyo social.

Si buscas un enfoque terapéutico respetuoso, basado en la evidencia y adaptado a tus necesidades, estaré encantada de acompañarte en este proceso.

Qué tipos de TCA existen y ejemplos

Los principales trastornos de la conducta alimentaria identificados son:

  • Anorexia nerviosa: se caracteriza por miedo intenso a engordar, por ello se reduce la ingesta drásticamente y se compensa lo poco que se coma con vómitos o laxantes, o con actividad física. Es habitual que la evaluación de si misma como persona esté mediatizada por su peso o su imagen. Como rasgos de personalidad se suele asociar la rigidez del pensamiento dicotómico del «todo o nada«, y una elevada autoexigencia consigo misma buscando un ideal de perfección. De hecho, en ocasiones esta exigencia impacta en las personas cercanas.
  • Bulimia nerviosa: se caracteriza por el mismo miedo a engordar que en las personas que tienen anorexia, pero con menos control sobre la comida, alternando ciclos de restringir mucho lo que comen con otros en los que sufren atracones. Para minimizar la consecuencia de esto, compensan realizando vómitos autoinducidos. Es un trastorno más común y más difícil de detectar porque las personas que lo padecen suelen tener un peso normal, incluso un poco de sobrepeso. Dentro de sus características personales están la tendencia impulsiva y la alta deseabilidad social. Esto último puede suponer mantener relaciones tóxicas o complejas por miedo al abandono.
  • Trastorno de atracones: consumo de grandes cantidades de comida en un corto período de tiempo, acompañado de una sensación de pérdida de control y sin conductas compensatorias posteriores.
  • Trastorno de la alimentación selectiva o evitativa: evitación de ciertos alimentos o grupos de alimentos, lo que puede llevar a deficiencias nutricionales.

¿Por qué tienes un TCA?

Las causas de los trastornos de la conducta alimentaria se pueden agrupar en tres grupos. Por un lado, existen factores genéticos, ya que algunos estudios demuestran una posible predisposición hereditaria que puede aumentar el riesgo de desarrollar un TCA. Por otro lado, tenemos los factores psicológicos, como son una baja autoestima, el perfeccionismo, y otros trastornos de salud mental como son la ansiedad y la depresión, pueden favorecer la aparición de un TCA.

Y por último, y no menos importante, están los factores socioculturales. Nos referimos a la presión social hacia estándares de belleza poco realistas y más centrados en las mujeres, y la exposición a contenidos de todo tipo que promueven el ideal de la delgadez.

Además, hay que añadir que en algunos casos, el TCA puede estar relacionado con experiencias traumáticas, abuso, vergüenza corporal o situaciones prolongadas de amenaza emocional. Cuando aparecen recuerdos intrusivos, hipervigilancia, disociación o evitación, conviene valorar si existe un trastorno por estrés postraumático asociado.

¿Cómo puedes identificar un TCA?

Para identificar un trastorno de la conducta alimentaria, los síntomas son bastante claros.

  • A nivel físico, podemos observar fluctuaciones significativas de peso, fatiga, mareos y problemas gastrointestinales.
  • A nivel conductual, rituales alimentarios inusuales como dietas restrictivas o o periodos de atracones, conductas extrañas al comer, evitación de determinadas comidas calóricas y también el hecho de comer en grupo, así como la realización de ejercicio físico excesivo.
  • A nivel emocional, obsesión con la comida, el peso y la imagen corporal, sentimientos de culpa o vergüenza después de comer y aislamiento social.
También pueden aparecer cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse o problemas de sueño, especialmente cuando la preocupación por la comida o el cuerpo se mantiene durante la noche y favorece el insomnio.

¿Cómo se trata un TCA?

El tratamiento de los TCA busca generar herramientas para no estar centrada en el cuerpo y la comida. De esta forma, te puedes centrar en tomar las riendas de tu vida y promover metas personales que te harán sentir plena. El enfoque del tratamiento debe ser multidisciplinar:

  • Terapia psicológica: la terapia cognitivo-conductual se ha demostrado muy efectiva para abordar pensamientos y comportamientos disfuncionales relacionados con la alimentación, así como la terapia familiar sistémica y la terapia de grupo.
  • Intervención nutricional o endocrinológica: educación y planificación dietética para restablecer hábitos alimentarios saludables, al igual que ocurre con la anorexia o la obesidad.
  • Medicación: en algunos casos, se prescriben fármacos para tratar síntomas asociados, como los pensamientos obsesivos, la ansiedad o el ánimo bajo.
  • Apoyo familiar: está indicado incluir a la familia en el proceso terapéutico por los beneficios en el mismo, sobre todo a menor edad.

¿Cuándo consultar con un psiquiatra por TCA?

Es recomendable consultar con un psiquiatra cuando:

  • Existe una preocupación constante por el peso, la comida o la imagen corporal que condiciona el día a día.
  • Aparecen conductas restrictivas, atracones, purgas o ejercicio excesivo, aunque se intenten ocultar.
  • Hay pérdida o fluctuaciones importantes de peso, o cambios físicos que generan alarma.
  • La relación con la comida genera ansiedad intensa, culpa o pérdida de control.
  • Se observan síntomas emocionales asociados, como depresión, ansiedad, irritabilidad o aislamiento social.
  • El problema persiste o empeora con el tiempo, pese a intentos de control personal o apoyo familiar.
  • Se han iniciado tratamientos psicológicos sin una mejoría suficiente.
  • Existen riesgos médicos o impacto significativo en la salud física.

La valoración psiquiátrica permite evaluar la gravedad del trastorno, detectar posibles complicaciones médicas y establecer un abordaje adecuado, coordinando tratamiento psiquiátrico y psicoterapéutico de forma integrada cuando el caso lo requiere.

¿Qué voy a mejorar tratando un TCA?

La detección temprana y el tratamiento adecuado de los TCA son fundamentales para garantizar una recuperación efectiva y mejorar la calidad de vida de quienes los padecen. Si esto sucede, es más fácil conseguir la recuperación completa. Entre sus ventajas, nos encontramos:

  • Mejora de la salud física restaurando el equilibrio nutricional
  • Prevención de complicaciones médicas derivadas.
  • Bienestar emocional reduciendo la ansiedad, la depresión y mejorando la autoestima.
  • Reintegración social mejorando las relaciones interpersonales.
  • Prevención de recaídas desarrollando estrategias y habilidades para mantener hábitos saludables a largo plazo.
Si crees que tú o alguien de tu entorno cercano podéis estar sufriendo un TCA, ponte en contacto conmigo o reserva una cita y juntos veremos cómo resolverlo.

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