“La atención regula la emoción.”
Daniel Goleman

Psiquiatría para tratar el TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es la alteración del neurodesarrollo más frecuente en menores de edad. Se suele presentar en la infancia, y persiste en la edad adulta hasta en la mitad de los casos.  La OMS (Organización Mundial de la Salud) afirma que entre el 4 y el 7% de los niños, y hasta el 3,5% de los adolescentes, tienen un trastorno por déficit de atención con hiperactividad. En España, sin embargo, se estima que ese porcentaje puede ser del 6,8% entre niños y adolescentes.

¿Qué es el TDAH?

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es un trastorno del neurodesarrollo que suele aparecer en la infancia, caracterizado por síntomas persistentes de inatención, hiperactividad e impulsividad que interfieren en el funcionamiento diario o en el desarrollo de la persona. Estos síntomas suelen manifestarse antes de los 12 años y pueden continuar en la edad adulta. En el caso de los adultos puede suponer presentar relaciones inestables, problemas académicos o laborales y baja autoestima.

Desde el punto de visto neurológico, el TDAH se asocia con alteraciones en la actividad y conectividad de ciertas áreas del cerebro, como la corteza prefrontal. Esto provoca una dificultad en la autorregulación, que afecta a la capacidad de concentrarse, organizar tareas, seguir instrucciones y controlar impulsos. Por tanto, no se trata solo de “falta de atención”, sino de una alteración en el desarrollo de las funciones ejecutivas del cerebro. 

El TDAH se diagnostica cuando los síntomas afectan significativamente a la vida académica, social o laboral del paciente, y su abordaje supone todo un reto que puede afectar a la organización de la persona, su toma de decisiones y relaciones interpersonales. No obstante, por la parte positiva, son personas que suelen tener características como la creatividad, la energía y la capacidad de pensar de forma no convencional.

Si buscas un enfoque terapéutico respetuoso, basado en la evidencia y adaptado a tus necesidades, estaré encantada de acompañarte en este proceso.

Qué tipos de TDAH existen y ejemplos

Aunque el déficit de atención y la hiperactividad se engloben dentro del mismo marco y se suelan dar de forma conjunta, podemos distinguir pacientes según la predominancia de una afección u otra:

  • TDAH inatento: cuando existe principalmente dificultad para mantener la atención, desorganización y distracción frecuente. Por ejemplo, un niño con problemas para seguir instrucciones o finalizar tareas escolares. Sería un patrón “menos clásico” en el que no aparece el factor hiperactivo, hay más inatención y suelen ser niños retraídos, pasivos, lentos y tímidos. Al pasar más desapercibido, es frecuente que se infradiagnostique, sobre todo en mujeres.
  • TDAH hiperactivo-impulsivo: cuando predomina una inquietud constante, dificultad para permanecer sentado y comportamientos impulsivos. Un ejemplo sería un niño que interrumpe constantemente a otros o que presenta dificultades para esperar su turno.
  • Presentación combinada: cuando observamos una combinación de síntomas de inatención y de hiperactividad-impulsividad.
Esta clasificación es útil para entender la diferencia en las características clínicas, pero cada vez más autores la cuestionan y abogan por realizar un diagnóstico clínico lejos de estos subtipos cerrados.

¿Por qué tienes TDAH?

Aunque las causas exactas del TDAH no se conocen, se han identificado varios factores que pueden contribuir a su desarrollo:

  • Genéticos: se ha observado que existe cierta tendencia a presentarse en familias, lo que sugiere una base hereditaria. Es frecuente al evaluar a un menor, que alguno de los progenitores puedan presentar sintomatología que nunca ha sido diagnosticada.
  • Ambientales: hay que estudios que relacionan una exposición prenatal al tabaco, alcohol o drogas, el parto prematuro o contar con bajo peso al nacer como factores de riesgo.
  • Neurobiológicos: alteraciones en la estructura y función cerebral, especialmente en áreas relacionadas con la atención y el control de impulsos.

¿Cómo puedes identificar el TDAH?

Los síntomas del TDAH pueden variar según la edad y el individuo, pero normalmente incluyen:

  • Inatención: dificultad para concentrarse en tareas, cometer errores por descuido, u olvidar actividades diarias.
  • Hiperactividad: inquietud motora, hablar en exceso, o dificultad para permanecer sentado.
  • Impulsividad: interrumpir a otros, dificultad para esperar turnos, o tomar decisiones precipitadas sin considerar las consecuencias.

En adultos, el TDAH también puede afectar a los hábitos de sueño, con dificultad para desconectar, retraso en la hora de acostarse o empeoramiento del insomnio.

Estos síntomas normalmente se diagnostican en la adolescencia o juventud, si bien podemos encontrarlo también en población adulta, y debido a que el diagnóstico es a través de una entrevista clínica especializada, es fundamental que la evaluación sea realizada por profesionales de salud mental con experiencia.

¿Cómo se trata el TDAH?

El abordaje y tratamiento del TDAH suele ser multimodal e incluye:

  • Intervención farmacológica: uso de medicamentos estimulantes como el metilfenidato, y no estimulantes como la atomoxetina para ayudar a controlar los síntomas. También hay fármacos como el bupropión que ha demostrado eficacia en los síntomas nucleares.
  • Psicoterapia: estrategias para modificar comportamientos problemáticos y desarrollar habilidades sociales.
  • Apoyo educativo: adaptaciones en el entorno escolar para facilitar el aprendizaje y manejo de los síntomas.
  • Psicoeducación: informar y capacitar a pacientes y familias sobre el trastorno para mejorar la comprensión y manejo del mismo.

¿Cuándo se recomienda acudir al psiquiatra por TDAH?

Consultar con un psiquiatra especializado en TDAH es recomendable cuando:

  • Las dificultades de atención, impulsividad o desorganización afectan de forma constante al rendimiento laboral, académico o a la vida cotidiana.
  • Existen problemas persistentes para concentrarse, planificarse o finalizar tareas, incluso en actividades importantes.
  • Hay una sensación crónica de caos, frustración o bajo rendimiento, a pesar del esfuerzo personal.
  • Los síntomas están generando conflictos laborales, familiares o de pareja.
  • Se sospecha TDAH en la edad adulta tras una trayectoria de dificultades mantenidas desde la infancia.
  • Existen trastornos asociados, como ansiedad, depresión, baja autoestima o adicciones como el consumo de sustancias.
  • Se han probado estrategias psicológicas o de organización sin una mejoría suficiente.

Una evaluación psiquiátrica permite realizar un diagnóstico riguroso, diferenciar el TDAH de otros trastornos con síntomas similares y establecer un plan terapéutico adecuado, con seguimiento médico continuado cuando es necesario, por ejemplo recurriendo a la psiquiatría online.

¿Qué voy a mejorar tratando el TDAH?

Un tratamiento adecuado del TDAH puede:

  • Mejorar el rendimiento académico y laboral al facilitar la concentración y la organización.
  • Fortalecer las relaciones interpersonales, reduciendo comportamientos impulsivos y mejorando las habilidades sociales.
  • Aumentar la autoestima y lograr un mejor control de los síntomas y alcanzar metas personales.
  • Disminuir el riesgo de otros trastornos como la ansiedad, la depresión y las conductas de riesgo.

Es tan importante diagnosticar el TDAH correctamente como abordarlo de manera integral y personalizada, considerando las necesidades específicas de cada individuo que fomenten su desarrollo y crecimiento. Además, el mayor riesgo es no tratarlo, ya que supone un aumento de riesgo para tener otros poblemas asociados como ansiedad, depresión, consumo de tóxicos, trastornos de la conducta alimentaria, etc.

Si crees que tú o tu hijo podéis estar sufriendo TDAH, ponte en contacto conmigo o reserva una cita y juntos veremos cómo resolverlo.

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