Kay Redfield Jamison
Psiquiatría para tratar el trastorno bipolar
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2019, aproximadamente 40 millones de personas en todo el mundo, es decir, alrededor del 0,53% de la población, padecían trastorno bipolar. Según este mismo organismo, debemos seguir trabajando para realizar diagnóstico temprano que mejora el pronóstico y minimiza el estigma.
¿Qué es el trastorno bipolar?
El trastorno bipolar, anteriormente conocido como enfermedad maníaco-depresiva, es una afección de salud mental caracterizada por cambios extremos en el estado de ánimo, la energía y los niveles de actividad. Estas fluctuaciones extremas en el estado de ánimo incluyen:
- Episodios de manía: pueden incluir euforia, hiperactividad, impulsividad, irritabilidad, disminución de la necesida de dormir o insomnio, pensamiento acelerado y grandiosidad.
- Episodios de depresión: pueden incluir tristeza profunda, pérdida de interés en actividades placenteras, cambios en el apetito y el sueño, dificultad para concentrarse, fatiga, e incluso pensamientos de suicidio.
Estos cambios pueden ser muy intensos y afectan a las tareas cotidianas y a la calidad de vida de estas personas.
Desde una perspectiva neurológica, es un trastorno del sistema nervioso central asociado con desequilibrios en neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, lo que provoca cambios cíclicos en la regulación emocional y conductual.
Qué tipos de trastorno bipolar existen y ejemplos
Dentro del trastorno bipolar, podemos distinguir:
- Trastorno bipolar I: se caracteriza por episodios maníacos que duran al menos siete días, o por síntomas maníacos que requieren hospitalización inmediata. Los episodios depresivos suelen durar al menos dos semanas.
- Trastorno bipolar II: implica una serie de episodios depresivos e hipomaníacos (periodos de al menos 4 días de síntomas de ánimo elevado, expansivo o irritable, con aumento de energía y actividad), pero sin episodios maníacos completos.
- Trastorno ciclotímico: es un trastorno poco frecuente del estado de ánimo. Cursa con altibajos emocionales significativos que incluye períodos de síntomas hipomaníacos y depresivos que duran al menos dos años en adultos (un año en niños y adolescentes), pero que no cumplen con los criterios diagnósticos completos para episodios hipomaníacos o depresivos.
¿Por qué tienes un trastorno bipolar?
Las causas exactas del trastorno bipolar no se comprenden completamente, pero se reconocen varios factores que pueden contribuir a su desarrollo. En primer lugar, la genética, ya que puede existir una predisposición hereditaria. Las personas con familiares de primer grado que padecen trastorno bipolar, tienen un mayor riesgo de desarrollarlo.
En segundo lugar, factores biológicos, ya que se cree que ciertas alteraciones en la estructura y función del cerebro pueden estar implicados en la aparición del trastorno. Y en tercer lugar, factores ambientales, como eventos estresantes, traumas o cambios significativos en la vida que pueden desencadenar episodios en personas susceptibles.
¿Cómo se trata el trastorno bipolar?
El tratamiento del trastorno bipolar suele ser integral e incluye:
- Medicación: se usan estabilizadores del estado de ánimo, antipsicóticos y, en algunos casos, antidepresivos, según las necesidades individuales del paciente.
- Psicoterapia: terapias como la cognitivo-conductual ayudan a los pacientes a manejar síntomas, identificar desencadenantes y desarrollar estrategias de afrontamiento.
- Educación y apoyo: informar al paciente para ayudarle a entender la enfermedad, afrontar los síntomas, mejorar las estrategias de afrontamiento y regulación del estrés, así como las relaciones interpersonales. En el caso de familiares o de la pareja, incluirlos en el tratamiento y en aspectos psicoeducativos resulta positivo.
Un enfoque personalizado y continuo es clave para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente. Además, es importante buscar ayuda profesional en los primeros momentos, ya que el tratamiento temprano del trastorno bipolar puede ayudar a tener mejor evolución y evitar complicaciones.
¿Cuándo acudir al psiquiatra por trastorno bipolar?
Es fundamental consultar con un psiquiatra cuando existen cambios marcados y recurrentes en el estado de ánimo, alternando periodos de depresión con fases de euforia, irritabilidad o aumento anormal de la energía, especialmente si estos cambios afectan al funcionamiento personal, laboral o social.
La valoración psiquiátrica es especialmente necesaria si durante las fases de mayor activación aparecen conductas impulsivas, disminución de la necesidad de dormir, verborrea, sensación de grandiosidad o toma de decisiones de riesgo. También cuando los episodios depresivos son intensos, prolongados o se repiten con frecuencia.
Asimismo, es clave acudir a un especialista cuando ha habido respuestas irregulares o negativas a tratamientos antidepresivos, cuando existe antecedente familiar de trastorno bipolar o cuando los cambios de ánimo generan confusión diagnóstica con otros cuadros, como trastornos de la personalidad. Un diagnóstico correcto y un seguimiento psiquiátrico continuado son esenciales para estabilizar el trastorno y prevenir recaídas.
¿Qué voy a mejorar tratando el trastorno bipolar?
El tratamiento adecuado del trastorno bipolar ofrece múltiples beneficios, entre ellos:
- Reducción de la frecuencia e intensidad de los episodios, lo que permite una mayor estabilidad emocional.
- Mejora en las relaciones interpersonales, ya que al disminuir los síntomas, se facilita una interacción social más saludable.
- Mejor rendimiento laboral y académico al conseguir una mayor estabilidad emocional.
- Prevención de complicaciones derivadas de la patología, como por ejemplo el riesgo de suicidio o el abuso de sustancias.